Tras el cierre de los mercados en la jornada de ayer el barril de crudo se vendió a U$s28,94, su precio más bajo en años. Si bien se puede imaginar que la caída de los precios se debe a las oscilaciones del mercado, esto no es totalmente cierto.
Tiene un punto de concordancia con la hipótesis anterior, el hecho de que es el mercado de oferta y demanda quien estipula los precios. También tiene que ver la suba en la producción y distribución que realizan algunos países actualmente, buscando desprestigiar el valor de la materia prima que exportan algunos países.
En este tablero de ajedrez mundial las figuras fuertes en materia de petróleo son: Venezuela, Arabia Saudita, Rusia, Estados Unidos y los países de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de Medio Oriente. Actualmente varios de estos países de Oriente Medio se encuentran en plena guerra contra el Estado Islam, el cual ha capturado varios centros de extracción y comercializa con el petróleo para tener reservas y poder financiar sus actos terroristas.
Por este motivo Estados Unidos y su principal aliado en la región, Arabia Saudita, han incrementado su producción de crudo. La consecuencia de esto radica en que ofertando mayor cantidad de barriles al mercado internacional, el precio se desprestigiará, evitando así que ISIS obtenga mayores ganancias por cada venta realizada.
Por otro lado está el gran mercado de compra de crudo que representa actualmente China. Los principales países a los cuales el gigante asiático les compra hidrocarburos son Rusia y Arabia Saudita. Se sabe que este último poseé las mayores reservas de petróleo a nivel mundial y que, buscando quedarse con la totalidad del negocio con China, intenta bajar el precio de los barriles para así dejar fuera de competencia a Rusia quien también busca obtener mayores ganancias de dicho producto.
Pero no todas son malas noticias para Rusia, ya que con la caída constante del precio del barril, también se desprestigia la bolsa de Estados Unidos. Con la caída del país norteamericano, surgen nuevas posibilidades de instaurar a las potencias emergentes como nuevas cabecillas en el plano internacional. Dichas potencias emergentes son aquellas que componen el BRIC (Brasil, Rusia, India y China), que anhelan poder restaurar sus economías a los números que poseían en el 2008.
Según economistas de renombre el precio del crudo no solo no repuntará en el corto plazo, sino que se espera que siga cayendo incluso hasta en el 2017. Por ahora solo resta esperar para ver qué país pone en jaque a sus competidores y ver cómo se desenvuelve la caída del petróleo.
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